"Tengo que encontrar una verdad que sea verdadera para mí... la idea por la que pueda vivir o morir"."

Sören Kierkegaard

Flashing Graphics

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lunes 23 de junio de 2008


Mientras camino por la calle puedo ver una gran cantidad de rostros, cada uno tan peculiar, cada uno con diferentes características; diferentes miradas, algunas esquivas, otras misteriosas, otras alegres; miradas tristes, vagas, melancólicas, pero todas nadando en el mismo mar, ahogándose en el mismo océano, en un océano tan indiferente, tan cerrado, tan oscuro, tan penetrante y desesperante.

Estoy aquí, sentada en una banca de la plaza mientras veo a tantos seres, preocupados y atrapados por el reloj, amarrados por la prisa y el ritmo incontrolable de esta loca ciudad, seres tan ensimismados, seres tan superfluos, tan atareados, tan atrapados por estas cadenas, lamentablemente me he percatado que también soy así, son una marioneta igual que ellos, Dios, que nos ha sucedido, me pregunte, mientras observo como las hojas caen y bailan un vals junto con el viento.

Camino, cierro mis ojos y pienso, en lo atrapada que me siento; aun estoy atrapada en este océano, aun me estoy ahogando, aun me siento tan desesperada en este mar de miradas y aun no puedo ver el sol.

Puedo sentir como el viento acaricia mi rostro, que maravillosa brisa, pero aun tan lejana de parecer un alivio; la verdad, es que no busco una caricia en mi rostro, busco una caricia para mi alma, una brisa diferente, una brisa de alivio a esta sensación; una brisa cálida para el infierno de hielo que llevo como un peso insoportable.

Aun son demasiadas las respuestas que busco, pero no logro encontrar nada, divago en un laberinto de ideas que me asombran y me agobian a la vez, tantos deseos e impulsos incontrolables que me es difícil describir, corro en un laberinto de espejos, en donde veo reflejos de mi misma y de los demás, todos tan confusos, y aun no puedo controlarlo, aun no puedo controlarme a mi misma, que desesperante sensación de encierro.

Desearía tanto poder volar, ser una con el viento; ser tan liviana como una pluma y solo dejarme llevar por este, no volver a pensar en lo que debo reflejar para complacer y para satisfacer toda expectativa puesta en mi persona.

Debo usar esta mascara para protegerme, para esconderme, para poder ocultarme y sobrevivir; la mascara de la satisfacción y el convencimiento, y muchas veces del autoconvencimiento, debo quedarme aquí y ser la muñeca de cristal, la muñeca de cristal que debe ser perfecta y cumplir las adecuadas instrucciones, la muñeca de cristal que debe ser sutil, pero resistente como el acero, aquella que no puede romperse de ninguna manera, aquí siempre estará la sonrisa complaciente, pero que innegablemente desea quebrarse; estoy harta de usar esta mascara de madurez, en parte deseo ser una niña, una niña sin temor a lo que vea, a lo que viva, a lo que sienta, sin temor al fracaso, a lo que pueda presentarse sin previo aviso, sin temor a decepcionar y decepcionarse a si misma.

domingo 8 de junio de 2008

Confusión...

Estoy confundida, muy confundida; no se lo quiero, lo que deseo, no tengo claridad en lo que en verdad deseo para mí, lo único que se manifiesta claramente en este instante, es la incertidumbre sobre la cual estoy parada.

No hay claridad en lo concreto, menos en lo abstracto de mi mente, siento que todo se me va de las manos, y debo admitirlo; tengo miedo, no se que hace, no se si las decisiones que tomo, y las cuales estoy a punto de tomar sean las acertadas; se que las consecuencias de estas marcaran fuertemente lo que estoy viviendo, pero no quiero herir, no decepcionar a nadie…lo cual es paradójico con las ideas que revolotean en mi cabeza; ya estoy harta de hacer lo que a los demás les parece bien, lógico y razonable, estoy harta de dejar mis anhelos, mis deseos y mis ilusiones de lado, por concretar lo que los demás esperan de mi.

Nuevamente el problema es, ¿antepongo mis deseos?, o, ¿evito dañar a quién me rodea?...clásico y típico de mi personalidad, tipo Nº 6 del enagrama, la dubitativa que no desea dañar y ser fiel a los sentimientos ajenos...

Tengo deseos de gritar, de llorar, pero mi boca se mantiene cerrada, muerdo mi lengua y cierro mi puerta frente a estos deseos e impulsos.

Mi pecho está tan presionado, que llega a ser doloroso...hay días, hay instantes en que preferiría el dolor de una herida corpórea que el de mi alma desgarrada, tengo mi mundo, mi alma, todo hecho trizas...

Siempre hay algo que deseo decir, pero que nunca debo mencionar...