Desde hace un tiempo, comencé a cuestionarme ciertas cosas que, realmente no se porque vienen al caso, creí haber superado ciertos puntos, ciertas situaciones, creí por lo menos haberlas enterrado, debe ser que por mas que lo intente, por mas que me intente engañar a mi misma, no he logrado superar ciertos obstáculos y ciertos sucesos que por lo menos creí o quise hacerme creer que estaban olvidado.
Definitivamente, lo mas asqueroso es mentir, y mentirse a uno mismo, es patético, punto inicial, me siento patética, idiota, imbécil, tarada, y además una gran egoísta, ¿por qué?, simple, vivo pensando en mi, yo, yo, yo, me gustaría comprender, comprenderme, saber que es lo que me inquieta, que es lo que me atormenta, que me tiene así, ¿Qué he hecho?, no creo haber hecho nada tan malo como para no estar tranquila, la verdad no lo entiendo, que culpas estoy pagando???
Estoy aquí sentada frente a tantas incertidumbres y cuestionamientos que no se a que se deben, no comprendo la base de esto, del por que de mi situación, de esta situación, de lo que me lleva a sentirme así, tan dolida, tan aprisionada, ¿Cómo es posible que mi corazón y mis emociones me aprisionen? Que idiota pregunta, no se realmente para que la hago, para que me cuestiono eso si siempre he conocido la respuesta a esa interrogante, sea como sea las emociones son una prisión, son juez, jurado y fiscal, por toda perspectiva que lo observe es igual, las emociones te controlan, te atan te mantienen aquí, te atormentan, te hacen ser parte de este plano, a pesar de no querer serlo, no querer ser así, no querer ser eso que veo cada vez que miro el espejo y veo eso, me veo a mi, decepcionada de la vida, decepcionada de lo poco y nada que he logrado, creo que todo esto parte por lo arrepentida y avergonzada que me siento, ¿porque me siento así?, por que?, acaso no podré perdonarme?
Tengo tantos deseos de decirte que lo siento, que me disculpes, que mas que me disculpes me perdones, pero eso es terrible, es horrible, porque no puedes responderme, y lo peor de todo, no es que no me puedas responde, es el hecho que siquiera piense en pedírtelo, ya que solo sería para calmarme, para sentirme tranquila, para poder finalmente calmar mi angustia, para estar en paz conmigo misma, para poder mirarme en el espejo y no sentirme tan despreciable. Como me gustaría que las cosas no hubieran sido así, que hubieran sido diferentes, no se si me perdones algún día, no lo se realmente, no lo se, tengo tantos deseos de abrazarte, de decirte tantas cosas, de habértelas dicho cuando era el momento y no estar aquí, frente a la nada absolutamente arrepentida, con deseos enormes de callar este dolor y esta congoja, ¿Por qué soy tan cobarde?, mientras escribo esto mis ojos se llenan de lágrimas, tantas veces me he prometido no llorar, pero ya me es muy difícil lograrlo, se que si te veo, que si te vuelvo a ver de esa forma todo se hará real, no quiero que eso suceda, no quiero, prefiero pensar que estas ahí y que no deseas verme, o que yo no deseo verte, como tantas veces fue, porque no puedo negármelo, no más, fui una cobarde, una inmunda cobarde, al ver como día a día esa barrera crecía y crecía, me aterré, no me atreví a saltar, no me atreví a romper el obstáculo, el muro que nos separaba, preferí la comodidad que me propiciaba quedarme sin hacer nada, preferí la conformidad del conformismo, al ver como el silencio y el no poder entendernos de la misma manera que antes me asustó, y ahora estoy aquí, escribiendo esto, arrepentida, con tanto dolor dentro de mi corazón, con un nudo enorme en la garganta.
No se como terminar, esto, ya me han dicho, tantas veces que es mejor así, que así todo es mejor, que tu ahora sabes lo que siento y lo arrepentida que me siento, y cuanto te extraño, que si no supero esto, no te dejaré ir, que no lo superaré; quiero que este bien, que estés donde estés seas feliz, que todo lo maravilloso que te mereces lo tengas, se que lo tendrás, que estarás rodeada de amor, y deseo decirte lo orgullosa que me siento de ti, de cómo eres y como fuiste, de tu carácter, de tus talentos, de tu particular forma de ser, de tus virtudes y defectos, de tus gustos y tus mañas, en fin, me siento orgullosa de haber sido y de ser tu nieta, aunque no merezca serlo, viejita mía, te quiero, y siempre te querré, algún día nos volveremos a ver, cuando encuentre lo que busco, cuando cumpla mi misión aquí, cuando Dios decida que sea mi hora, nos volveremos a ver, y volveremos a cantar aquella canción que cantamos tantas veces cuando yo era una niña.